Miguel Gómez de Soto, vecino y labrador de San Juan de los Llanos, otorga poder especial a Pedro de Sarabia Cortés, Sargento Mayor y vecino de México, para que venda un esclavo negro bozal, nombrado Juan José, al precio que se convenga.
Don Diego Valero Grageda, Regidor Perpetuo de esta villa de Córdoba por Su Majestad, dueño de hacienda de beneficio de hacer azúcar en esta jurisdicción, dijo que por el mucho amor y voluntad que le tiene a José García, María, Rafaela, Gertrudis, Tomás, Ana María y Miguel, hermanos, hijos de Micaela de Soto, mujer soltera, por la presente, les hace donación de 27 caballerías de tierra en esta jurisdicción, que lindan por una parte con el Río Blanco y por la otra con tierras suyas; de las cuales, 17 caballerías heredó de sus padres y las restantes las compró a Su Majestad; además, ocho negros nombrados Cristóbal, José, Nicolás, Agustín, Francisco, Ignacio, Juan José y Sebastián, mulato; y todos los ganados mulares, caballares y vacunos que están herrados con el fierro de Matlatengo. Es condición de dicha donación que han de fructificar dichas tierras, haciendo un rancho o hacienda de trapiche con los esclavos y todo lo que fructifique sea partible entre los susodichos y los demás hermanos que les sucediesen. Asimismo, si alguna de las hijas tomara estado, han de dividir los bienes entre todos y entregarle lo que cupiere, o bien el marido trabajar las tierras y mantener y alimentar a su mujer hasta su fallecimiento.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDOAntonio Millán Quijada, vecino de esta villa de Córdoba, mercader en ella, vende al Capitán don José de Carvajal y Contreras, vecino de esta villa y Alguacil Mayor en ella del Santo Oficio de la Inquisición de esta Nueva España, un esclavo negro nombrado Juan José, de veinticinco años de edad poco más o menos, casta rayado, el mismo que compró al Factor don Lucas de Acosta, del armazón que condujo a esta villa. Lo vende en precio de 350 pesos.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDOJuana Gertrudis de Sandria, mujer de Juan Esteban del Valle, vecina de este pueblo, otorga poder especial a su marido para que en su nombre pueda vender de contado a cualquier persona, un negro nombrado Juan José, criollo, hijo de su esclava Juana María, de 12 años, al cual vende como esclavo cautivo, libre de empeño, sin tacha, sin asegurarlo de vicio, ni enfermedad, al precio de que convenga.
El Licenciado don Antonio Álvarez de Guzmán, Clérigo Presbítero Domiciliado en el Obispado de Puebla y vecino de la doctrina de Tlacolula de esta jurisdicción, con poder para testar otorgado por doña Micaela de Zárate, vecina de la jurisdicción de La Antigua Veracruz, realiza su testamento en donde declara que la difunta recibió 312 pesos de don Juan Bautista de Torrontegui y Goytia, esposo de su hermana doña Josefa de Zárate, difunta, los cuales ya fueron entregados a sus sobrinos. Deja por bienes un rancho de ganado mayor llamado Boca de Córdoba en la jurisdicción de La Antigua, una caballería de tierras con 402 reses, 48 caballos, 40 yeguas, un esclavo negro llamado Cayetano Antonio, una mulata tuerta llamada María Urbana y otro mulato esclavo llamado Juan José. Declara fue casada en primeras nupcias con Marcos Mojica. Nombra como albaceas al otorgante y como heredera universal a su hermana doña María de Zárate.
Don José de Tembra y Simanes, vecino de esta villa de Córdoba, en voz y en nombre del Alférez don Pedro de Vera, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, y en virtud de la sustitución de poder que le dio doña Antonia de la Torre, vecina de la Habana, para la venta de un esclavo, otorga vende a don Francisco Pibot y Tapia, vecino de esta villa, dueño de hacienda de hacer azúcar en esta jurisdicción, a saber un negro que le remitió doña Antonia de la Torre, nombrado Juan José, que hubo y compró del Licenciado don José Pérez de la Mota, Presbítero Domiciliario. Lo vende por esclavo cautivo sujeto a perpetuo cautiverio y servidumbre con todas sus tachas públicas y secretas, libre de deuda, empeño, hipoteca y otra enajenación, en precio de 300 pesos de oro común en reales.
MANUEL DE ROSAS, JUEZ RECEPTORJosé García Valero, Francisco García Valero y Micaela de la Rosa, vecinos de esta villa de Córdoba, albaceas testamentarios del Alférez Mayor don Diego Valero Grajeda, difunto, y la susodicha como tenedora de bienes, tutora y curadora de los menores hijos suyos naturales, por poder que tienen otorgado del difunto, otorgan que venden a don Gaspar Rendón, vecino de esta villa, el rancho nombrado Quichapa [Cuichapa], con todas sus entradas y salidas, usos y costumbres, derechos y servidumbres, y lo demás de que de ello y sus aprecios se hacen mención en la forma siguiente: primeramente, las 27 caballerías de tierra en donde está fundado el rancho y avaluadas en 250 pesos cada caballería, de lo que el comprador adelantó 50 pesos de cada una de ellas, que las viene a pagar a 300 pesos que montan 8 100 pesos. Una casa de vivienda cubierta de teja fundada sobre horcones. Una pared y media de casa de calderas con un poco de piedra y arena. Una cocina cubierta de teja. Cuatro casillas de zacate de vivienda de los esclavos. Una suerte de caña nombrada la Asunción, plantas de cinco meses. Suerte de la Ceiba de cuatro meses con 170 surcos. Suerte de Santa Anna con 103 surcos, planta de seis meses. Otra, nombrada del Rosario con 320 surcos, la mitad seca y la otra mitad planta recién sembrada. Otra suerte nombrada San Blas de nueve meses con 180 surcos. Un esclavo negro nombrado Nicolás; otro nombrado Juan José; otro nombrado José, casta mandinga; otro nombrado Cristóbal, mandinga, lisiado de una mano. Sumando todas las partidas 11 610 pesos, con la advertencia de que, aunque en el inventario y avalúo del rancho se hayan otros 4 esclavos más, 17 bueyes, 4 caballos y 2 machos, de esto los otorgantes dijeron que han resuelto separarlo y aplicarlo a la hacienda nombrada Nuestra Señora de Guadalupe, por lo que especifican que solo venden las partidas antes mencionadas. Con la condición de que el Capitán Gaspar Rendón debe pagar con los 11 610 pesos del valor del rancho y sus aperos, las cantidades y personas siguientes: se le han de pasar en cuenta al comprador 1 100 pesos que se le están debiendo por cláusula de testamento; se pagará 1 500 pesos al Licenciado don José Valero Grajeda, Presbítero de la ciudad de Los Ángeles; 1 100 pesos a la Madre Isabel de Jesús de Nazareno del convento de San Jerónimo que se le están debiendo de réditos; 5 000 pesos al Tribunal de Santo Oficio de la Inquisición, que debía por escritura el Alférez Mayor don Diego Valero; pagar al Licenciado don José Ruiz de Morales 1 125 pesos que se le están debiendo de réditos; 500 pesos a la iglesia catedral de la Puebla; 370 pesos al convento de Santa Catarina de Sena de religiosas de la ciudad de Oaxaca, que se le deben de réditos; al convento de Nuestra Señora de la Merced de la Puebla, 200 pesos que se le deben de réditos; al Capitán don Pedro de Bárcena, 200 pesos; al Capitán don Jerónimo de Acosta, Alcalde Mayor de esta villa, 200 pesos que se le están debiendo; a Juan Marcos Rendón, 200 pesos que se le están debiendo; al Veedor don Antonio Lorenzo de Riascos, vecino de Orizaba, 96 pesos. Cuyas partidas suman la cantidad de 11 591 pesos, que con 19 pesos que les ha dado y pagado en reales de contado, resulta la cantidad de los 11 610 pesos que es el valor del rancho y que se dan por entregados.
FÉLIX DE SOSA, ESCRIBANO REALJuan Fernández de Angulo, vecino del pueblo de Orisava [Orizaba] y residente en esta villa de Córdoba, en voz y en nombre de Sebastián López Delgado y doña Feliciana María de la Candelaria Rincona, otorga vende al Capitán don Lope Antonio de Iribas, vecino de esta villa y dueño de haciendas de trapiches de hacer azúcar en su jurisdicción, dos negros esclavos, uno nombrado Pedro González, casta Congo, que será de edad de treinta y ocho años poco más o menos, mismo que hubo del Alférez don Juan de Campos; y el otro nombrado Juan José, casta Loango, que será de edad de treinta y dos años poco más o menos, el cual compró del Capitán don Domingo González Carranza. Los vende por esclavos cautivos, sujetos a servidumbre, libres de deuda, empeño e hipoteca, sin asegurarlos de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, al precio por ambos de 700 pesos horros de alcabala y escritura.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICO