Francisco de Ochoa, vecino del pueblo de Jalapa, junto con su sobrino Bernardo Gorrón, vecino del pueblo de Coatepec, venden a Simón Blanco Navarrete, vecino de este pueblo, un pedazo de solar que mide 93 varas de frente y 119 varas de fondo, linda al norte con la calle que baja para la Ermita, al oriente con el callejón que baja para el río del molino de Santana, al sur con el potrerillo y ciénega de la Cofradía de las Ánimas y al poniente con solar de Lorenza Hernández, viuda de Juan Oaxaca, en la cantidad de 126 pesos.
Margarita de Castro, viuda y albacea de Antonio Barradas, tenedora y Curadora de sus hijos, vende a Francisco de Ochoa, un pedazo de solar, con 42 varas de frente, por donde linda con calle que del Convento de San Francisco va hacia la Ermita de Santiago, y de fondo tiene 56 varas y por el costado del poniente linda con solar de María de Olalla y al oriente con solar del otorgante, libre de hipoteca, al precio de 63 pesos.\r\n\r\n
Don Antonio de Escagedo, otorga poder especial a don Carlos José de Montes, vecino de este pueblo de Jalapa, para que en su nombre cobre a don Francisco de Ochoa, vecino de este pueblo, la cantidad de 313 pesos mexicanos, Aldonsa de Vargas, la cantidad de 106 pesos, y a don Diego de Castro, la cantidad de 216 pesos y 5 reales, que se obligó a pagar a don José Antonio de Acosta, ya sea por la vía judicial o extrajudicial.
Cristóbal Camarillo, vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos Diego de la Cruz Camarillo y Antonia de Pliego, casado con María de la Candelaria, realiza testamento, en el cual designa como albaceas a su citada esposa, en compañía de Francisco de Ochoa y como herederos a sus hijos Manuel José, Joaquín José, José Antonio, Ana María, Antonio Felipe y otro que está esperando su esposa. \r\n
Don Francisco de Ochoa y Simón Blanco Navarrete, residentes del pueblo de Jalapa, deben y se obligan a pagar al Capitán Pedro Zamorano, vecino de dicho pueblo, la cantidad de 636 pesos 5 reales, por el préstamo de unas tierras que lindan con el río Nacastapalapa y el monte del Cofre.
Antonio de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, otorga en préstamo la cantidad de 313 pesos a don Francisco de Ochoa, residente de este pueblo, quien se obliga a pagarla en el plazo de 5 años, dando el 5% anual de réditos y como garantía da la hipoteca de su casa.
Francisco de Ochoa, vecino de este pueblo de Jalapa, vende a doña Polonia de la Cueva, viuda de Leonardo González, una casa de paredes y cubierta de tejas, ubicada en este pueblo en la Calle de La Amargura, con la cual linda al lado oriente, al norte con casa y solar de Pedro Godinez, al sur con casa y solar del que vende y al poniente con solar del citado Godinez, en la cantidad de 375 pesos.
Don José Manuel Arcos, don Antonio Flores y don José María Santillán, mayores de edad y residentes en este suelo, dijeron que don Antonio Arcos falleció dejando varios bienes, entre los cuales, una casa de edificio bajo, ubicada en esta villa a la última cuadra de la calle que nombran del Ganado, con su frente al poniente, lindando por el oriente con solar de la casa que fue de don Francisco de Ochoa, por el sur con casa de la difunta doña Lorenza Ponce de León y por norte con otra casita perteneciente a la misma testamentaria de Arcos. Y que siendo los únicos herederos a los bienes el mencionado don José Manuel Arcos y sus hermanos, don José Mariano Arcos, ausente, doña María Ignacia [Arcos] y doña María Josefa [Arcos], difuntas, que fueron casadas, la primera con el relacionado don Antonio Flores, de cuyo matrimonio quedó una niña nombrada María de la Merced y la segunda con el ya nombrado don José María Santillán, quedando de ese enlace también una niña que se llama María Josefa. Debido a que, después de varios años que lleva de muerto don Antonio Arcos, el albacea don Miguel Rodríguez, no ha dado paso para que tome curso la testamentaria y solo ha logrado disfrutar de los bienes, con prejuicio de los verdaderos interesados, porque éstos por falta de recursos no han podido esforzar sus solicitudes. Por lo que, se les facilitó el poder de asistir y hacer los gastos necesarios en la promoción del indicado asunto, pues a virtud de la acción que les asiste a los relacionados bienes han pactado con don José Mariano de Casas la venta de la finca mencionada, sin realizar por ahora dicha venta, sino solo la promesa de formalizar dicho trato. Por lo tanto, por la presente, don José Manuel Arcos, don Antonio Flores en representación de su hija doña María Ignacia y don José María Santillán en representación de doña María Josefa, su hija y los tres, a nombre de José Mariano Arcos, ausente, otorgan que prometen y se obligan a que será segura la venta de la finca señalada a don José Mariano de Casas con los términos que se menciona en el acta, dicha venta la pactan en precio de 400 pesos.
Sem títuloGabriel de Ochoa, vecino del pueblo de Jalapa, otorga en arrendamiento a don Francisco Javier Fernández de Ulloa, de la misma vecindad, unas tierras que heredó de don Francisco de Ochoa, su difunto padre, las cuales lindan de un lado con tierras de los indios, nombradas Coapexpan, del otro lado con tierras de sus hermanos Domingo de Ochoa y Manuela Antonia de Ochoa, dicho arrendamiento es por el tiempo de 9 años, pagando en el primer año 30 pesos y en los restantes 8 años 50 pesos.
Francisco de Ochoa, pardo libre, y Micaela de la Rosa y Soto, vecinos de esta villa de Córdoba, dijeron que por cuanto a pedimento de la dicha Micaela, se le libró Real Provisión por lo señores presidente y oidores de la Real Audiencia y corte de la ciudad de México, sobre que sea compelido dicho Francisco de otorgarle escritura de venta de un solar que le vendió a Jacinto de Soto, su padrastro. Por lo que a través de la presente, Francisco de Ochoa, vende a Micaela de la Rosa, a nombre de Jacinto de Soto, la mitad de solar, ubicado en esta villa, en el barrio que llaman la Lagunilla, que linda por el poniente con solar que fue de Domingo Pérez, maestro carpintero, calle en medio, y por el norte por el solar en que estuvo la carnicería del matadero. Y el otro medio solar se lo vende a Manuel Martínez, que está a su linde. La venta la hace libre de censo, al precio de 23 pesos por el convenio antes mencionado, y al dicho Manuel al precio de 32 pesos, por libre de censo, hipoteca y otra enajenación.
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