Gertrudis Rodríguez Romano, viuda de Antonio Esteban, vecina de la Villa de Córdoba e hija de Pedro Rodríguez y Ana Martínez Romano, otorga testamento en donde nombra por albaceas a su primo Francisco Estévez, Diego de Palma y a Pedro Laso Villa, y del remanente de ellos nombra herederas a las pobres necesitadas, en especial a las doncellas españolas de dicha villa.
Antonio Estévez, vecino de esta villa de Córdoba y natural del reino de Galicia, hijo legítimo de Juan Estévez y de Ana de Burgo, difuntos, vecinos que fueron de dicho reino, otorga su testamento de la siguiente manera: Declara que hace un año, poco más o menos, doña Juana Rodríguez Romano, su hermana, viuda de don Benito Rendón y actualmente casada con el Capitán don Ignacio de Tembra y Simanes, le entregó una tienda de géneros de la tierra, de Castilla y de otros lugares, que importaron 2 000 pesos, más 700 pesos que el otorgante metió en dicha tienda. Declara que Pedro Jiménez Barriga le debe 8 pesos. Declara que hace 18 años, más o menos, contrajo matrimonio con doña Gertrudis Rodríguez Romano, y cuando se efectuó el matrimonio trajo a su poder 300 pesos, de lo cual no entregó recibo. Nombra como albacea testamentario al Capitán don Ignacio de Tembra y Simanes y a doña Gertrudis Rodríguez Romano, a quien también nombra como heredera universal.
Sans titreJuana Rodríguez Romano, natural de esta villa de Córdoba, hija legítima de Pedro Rodríguez y de Ana Martínez Romano, sus padres difuntos, estando enferma en cama en su libre y entero juicio, dijo que por cuanto tiene comunicado su voluntad con Benito Caravallo, Antonio Estévez y Francisco Estévez y de ellos ha tenido mucha satisfacción, confiada de sus celos y buen obrar, otorga poder especial a los susodichos, para que en su nombre hagan y ordenen su testamento en la manera que les tiene comunicado. Declara que fue casada con Benito Rendón, difunto, vecino que fue de esta villa, durante su matrimonio no tuvieron hijos. Ítem, tiene comunicado a sus albaceas se impongan dos capellanías, una para las seis misas del Santísimo Sacramento de la octava de Corpus y con su sermón, con el principal de 1 000 pesos; y la otra para la fiesta de los Dolores del Viernes de Ramos, con el principal de 300 pesos. Manda se impongan 200 pesos a censo para que de su rédito se diga cada año una misa cantada a Santa Bárbara. Ítem, manda se imponga 1 000 pesos a censo para que con sus réditos se costee el paso de Santo Entierro de Santo Cristo el Viernes Santo de cada año. Ítem manda se den de sus bienes 300 pesos a su sobrina Inés Valladares, por el amor que le tiene; otros 200 pesos a Ana Margarita, niña que han criado en su casa y compañía por el amor que le tiene; 400 pesos a su hermana Gertrudis Rodríguez Romano, por el cariño y amor que le tiene. Nombra por sus albaceas a Benito Caravallo, Antonio Estévez y Francisco Estévez.
Sans titreAntonio Estévez, vecino de esta villa de Córdoba, y Gertrudis Rodríguez Romano, su legítima mujer, otorgan que venden a Francisco Estévez, vecino de esta villa, una casa de cal y canto cubierta de teja que se compone de sala, cocina, corredor y caballeriza, edificada en medio solar con 25 varas de frente y 50 de fondo que se encuentra en esta villa, en la calle Real que sale de la plaza Pública para el camino de la Veracruz, que linda por una parte con casas y solar de los herederos de Juan de Soto Noguera; por otro, con casas de Isabel de Rojas, y por las espaldas y fondo con las casas de don Hipólito del Castrillo, y hace frente, calle en medio, con casas de Jorge Salmerón. La venden en precio de 400 pesos de oro común en reales, bajo la condición de que, si el dicho Francisco Estévez hubiera de vender, los otorgantes serán los preferidos para obtener dicha casa y medio solar.
Sans titreDoña Gertrudis Rodríguez Romano, vecina y natural de esta villa de Córdoba, hija legítima de Pedro Rodríguez y Ana Martínez Romano, difuntos, otorga poder a su marido Antonio Estévez, vecino de esta villa, para que después de su fallecimiento haga y ordene su testamento como se lo tiene comunicado. Declara que hace veinte años poco más o menos se casó con Antonio Estévez y que ambos no tenían caudal alguno, de cuyo matrimonio no han tenido hijos. Nombra como albacea y universal heredero a su marido.
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