Don Juan Antonio de Arce y Arroyo, Contador y Administrador General de las Reales Alcabalas, residente del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Ignacio de Eguren, vecino de la Ciudad de Puebla, para que tomando su lugar de albacea testamentario de la difunta doña María Isabel de Echeagaray, viuda de don Blas Clavijero, haga todas las instancias, vías, autos de inventarios y sentencias que sean necesarias.
Don Manuel de Cozuela, vecino de la Ciudad de México y residente del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Blas Clavijero, residente de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que cobre a José Mercado, Juez de testamentos, Capellanías, Obras Pías y Prebendado de la Catedral de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, la cantidad de 3, 500 pesos.
María Fernández Marín, viuda del Contador Juan de Echagaray, vende a su yerno Blas Clavijero, Alcalde Mayor de Jicayan, un negro y una negra, esclavos, llamados Luis Guillermo e Isabel, sujetos a servidumbre, libres de vicios o defectos, al precio de 300 pesos cada uno.
Dominga Rosa de Santa Marina, viuda de Roque de Aguilera y vecina de este pueblo, vende a Blas Clavijero, vecino de Veracruz, un mulato criollo, nombrado Pascual Bailón, de 24 años, hijo de la esclava María de la Rosa y Alonso de Arriaga, libre de censo, sin asegurarlo de vicio, enfermedad o defecto, al precio de 250 pesos de oro común.
Rosa Teresa de Ortega, vecina de este pueblo, dijo que en 1720, compró a Enrique Spencer, Factor de la Compañía y Asiento de la Gran Bretaña, una negra esclava, nombrada María Antonia, de 27 años de edad y hoy vende a María Isabel de Echeagaray, mujer de Blas Clavijero, libre de empeño, sin asegurarla de vicio o enfermedad, al precio de 300 pesos.
José de Burgos, Caballero del Orden de Santiago, Coronel de los Reales Ejércitos de Su Majestad, Gobernador, Capitán General del Reino de la Nueva Galicia y presidente de la Audiencia y Cancillería Real en que reside, natural de la Ciudad de Sevilla, hijo legítimo de los difuntos don Jacinto Burgos Lozano y de doña Catalina Vallejo, casado en primeras nupcias con la difunta doña Beatriz María de Herrera y en segundas con doña Rafaela María Fernández Marín, realiza testamento, en el cual nombra como albacea a su citada esposa, junto con el Brigadier don Valerio Gutiérrez de Figueroa, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, don Blas Clavijero, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles y al Capitán de Dragones don Antonio Domingo de Andrade, vecino de la Nueva Veracruz, y como herederos a sus 9 hijos legítimos de ambos matrimonios.