Nicolás Rizo se obliga a pagar al Padre Tomás Ruiz de Zúñiga, 300 pesos de oro común, los cuales son por razón y de resto de unas casas de jacal con un solar que le ha vendido.\n
Alonso Martínez de la Morena, vecino de la provincia de Tlaxcala, dijo que por cuanto Martín Larios, su cuñado, ha hecho cierta carta de venta de dos sitios de estancia para ganado mayor a Cristóbal de Miranda, por ello él ha de dar y otorgar al dicho Cristóbal de Miranda los títulos y recaudos de los mencionados dos sitios.\n
Juan de Espinosa, vecino de la ciudad de Veracruz, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino del pueblo de Tlalixcoyan, 250 pesos de oro común, los cuales son por razón de 94 quintales de harina.\n
Cristóbal Rodríguez otorga poder a Juan Gómez, vecino de este pueblo, para que pueda cobrar de Antonio Rodríguez, 36 pesos de oro común que el susodicho le debe por otros tantos que le prestó.\n
Juan Cano, vecino de la ciudad de Tepeaca, vende a Juan Fernández, vecino de [Tlalixcoyan], un esclavo arriero, llamado Antón, de tierra Biohó, que compró de Juan José Buitrón, el cual será de edad de 25 años, por precio y contía [sic] de 500 pesos de oro común.\n
Luis de Oliveros, Presbítero beneficiado de Zongolica, vende a Juan de Estrada, un mulato llamado Hernando, que por huidor está preso en la cárcel pública del pueblo de Cuernavaca, herrado en el rostro, la venta la hace por precio y contía [sic] de 250 pesos de oro común.\n\n\n\n
Juan Blanco, vecino de este pueblo de Orizaba, vende a Francisco Bueno un esclavo llamado Luis, de tierra de Guinea, de 30 años de edad más o menos, por precio y cuantía de 400 pesos de oro común.\n\n
Juan Gómez, herrador vecino de Orizaba, se obliga a pagar a Luis de Beristáin, 35 pesos de oro común, los cuales son por razón de un caballo castaño pelicano.\n\n
Juan Elías, indio natural de este dicho pueblo, mediante y por lengua de Alonso Hernández, dijo que entraba a servicio y soldada con Juan Gómez, por tiempo de un año y precio de 15 pesos de oro común.\n