Francisco de Brito Lomelín, Capitán de la Compañía de Milicia de Infantería Española de esta villa, y vecino de ella, otorga poder general a Diego de Brito Lomelín [su hermano] para que en todos sus pleitos, [negocios] civiles y criminales, eclesiásticos y seculares comenzados o por comenzar, con cualesquier persona, parezca ante Su Majestad y señores de sus reales consejos y audiencias, ponga demandas, presente testigos, escrituras, probanzas y otros papeles, consienta lo favorable y de las contrarias apele. Asimismo, parezca ante el señor Conde de Gálvez, Virrey de esta Nueva España, para que pida a Su Excelencia se sirva hacerle merced de lo que solicitase en su nombre, reproduciendo los servicios que tiene hechos en [dicha compañía] así de soldado como de alférez. También, busque crédito de diferentes personas, en [este reino] por cantidad de 15 000 pesos, que se obligará a pagar junto con los premios que se ajustare, puesto en esta villa o en la parte, plazos y tiempo que se le obligare. Por dicha deuda, hipoteque su hacienda de trapiche de hacer azúcar nombrada Nuestra Señora del Rosario con sus casas, tierras, ganados, esclavos que hoy tiene y en adelante tuviere para no poderlo venderlo, hasta que la deuda este pagada.
NICOLÁS DE ESTRADA, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOHACIENDA NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
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Diego Valero Grajeda y don Juan Valero Grajeda, Regidores perpetuos de esta villa de Córdoba por Su Majestad, y los capitanes don Nicolás Rodríguez Dávila, Capitán de una de las Compañías Milicianas Españolas de esta villa, Juan de los Santos Cubillos, el Alférez don José Gómez Dávila, don Diego de Altamirano, Juan Álvarez de Rivera, todos dueños de haciendas del beneficio de hacer azúcar en su jurisdicción, y don Francisco de la Concha Cueva Rebollar, residente en esta villa, juntos de mancomún a voz de uno y cada uno, otorgan poder a don Juan Dávila Barrientos, vecino de esta villa, para que en sus nombres parezca en el juzgado del Señor don Felipe López del Castrillo, Alcalde Ordinario de esta villa por Su Majestad, y haga postura a la hacienda de hacer azúcar nombrada Nuestra Señora del Rosario, alias Venta Parada, que quedó por bienes del Capitán Antonio Sebastián Pérez Padrón, difunto, obligando a los susodichos como sus fiadores y principales pagadores.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDO