Francisco Rodríguez, natural de Villa de Conde en los reinos de Portugal, hijo de Juan Rodríguez y de María Rodríguez, vecinos del pueblo de Huejutla, otorga su testamento donde ordena sea enterrado en el convento de San Agustín de dicho pueblo. Declara por bienes 35 o 36 mulas, las 30 aparejadas, un negro llamado Baltazar, de nación Bañón, y otro negro llamado José Díaz; cuyos bienes ordena se destinen para poner en estado a sus hijas Francisca, Isabel y a su hijo Juan Rodríguez del Patrón. Declara tener tres caballos mansos, una mula castaña y una caja de ropa. Asimismo declara que estuvo casado con Violanta Rodríguez, hija de Ana Díaz y de Juan Rodríguez del Patrón, natural de la ciudad de [Garachico en Isla de la Palma] y recibió en dote de parte de Ana Díaz, su suegra, 2 000 pesos de oro común en esclavos y otras cosas que lo valían. Declara que procreó con su esposa Violanta a Ana de Santiago, mujer de Miguel Raposo, Francisca Rodríguez, Isabel Díaz y Juan Rodríguez, a los cuales nombra como sus herederos universales. Nombra como albaceas a Juan Díaz y a Miguel Raposo, su yerno.
CONDE, VILLA DE
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Juan Martín de Ortigosa, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, residente en la Venta de la Rinconada, Marquesado del Valle, se obligó a pagar a Francisco González Gallón, vecino de la Villa de[del] Conde, o al Capitán Thomé Pérez Miela, 350 pesos de oro común , precio de una negra esclava llamada María, de nación Angola, en esta manera: 175 pesos para la Navidad del presente año, y los 175 pesos restantes, para fin del mes de marzo de 1620, puestos en la nueva ciudad de Veracruz.
Antonio Manuel, vecino de la Villa de Oconde, en los reinos de Portugal, vende a Francisco del Moral, vecino de Jalapa, un esclavo negro, bozal de Angola, de doce años, en 400 pesos de oro común.
Francisco González Gallón, mercader de negros, vecino de la villa de [del] Conde, estante al presente en este pueblo, vende a Juan Martín de Ortigosa, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, y residente en la Venta de la Rinconada, una negra esclava llamada María, de nación Angola, de 14 años de edad, poco más o menos, con las tachas y enfermedades que tuviere, por el precio de 350 pesos de oro común.
Francisco González Gallón, mercader de negros, vecino de la villa de[del] Conde, vende a Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio de azúcar, dos negras esclavas llamadas María y Lucrecia, de nación Angola, de 20 años de edad cada una, con las faltas y enfermedades que tuvieren, sujetas a servidumbre, libres de hipotecas, empeño y enajenación, por el precio de 380 pesos de oro común cada una.
Testamento de Sebastián de Acosta, vecino de Naolinco, natural de la villa de Oconde, en el reino de Portugal, hijo legítimo de Antonio de Acosta y de María Hernández.
Francisco González Gallón, mercader de negros, vecino de la villa de[del] Conde, vende a Melchor de los Reyes, vecino de Jalapa, dos negros esclavos, bozales, llamados Manuel y Francisco, de nación[tierra] Angola,de 20 años de edad cada uno, sin asegurarlos de tacha ni enfermedad pública o secreta, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 380 pesos de oro común cada uno.
Francisco González Gallón, mercader de negros, vecino de la villa [del]Conde, vende a Ana Díaz, viuda de Pedro Calderón, estante en esta venta, y sus hijos, Luis Hernández y Lázaro Francisco, tres piezas de negros esclavos, dos varones y una hembra, llamados Franciscos y Ana, de nación[tierra] Angola, bozales, recién venidos de Guinea, sin asegurarlos de ninguna enfermedad, sujetos a servidumbre, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 380 pesos de oro común cada pieza, horros de alcabala.