Don Gonzalo Márquez de Acevedo, vecino de Jalapa, natural de la Villa de Trigueros, en los reinos de Castilla, habiendo contraído matrimonio con Doña Josefa de la Peña, hija legítima del Capitán Sebastián de la Peña, difunto, y de Doña Ana de Alfaro, vecina de Jalapa, recibió de su suegra 5534 pesos y 4 tomines de oro común de dote, en reales, ajuar, plata labrada, joyas y otros enseres domésticos, y los 465 pesos y 4 tomines que restan al cumplimiento de los 6000 pesos que se le prometieron, Doña Ana de Alfaro se obligó a pagárselos en debida forma.
CASTILLA, REINO DE
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Testamento de Juan del Moral Almazán, vecino de Jalapa, natural de Medina Sidonia, en los reinos de Castilla, hijo legítimo de Don Gerónimo Sánchez de Almazán y de Doña María del Castillo.
Bartolomé de Lecea, vecino de Jalapa, natural de la ciudad de Vitoria, en el Señorío de Vizcaya, en los reinos de Castilla, dio su poder cumplido a Alonso Díaz Montero, mercader y vecino de Jalapa, para que en su nombre haga su testamento con las mandas, legados y declaraciones que le tiene comunicadas.
Codicilio de Don Juan Bautista de Lescano, Almirante de la flota surta en el puerto de San Juan de Ulúa, General Don José Centeno y Ordóñez, caballero de la orden de Santiago, vecino de la ciudad de Cádiz, en los reinos de Castilla, estando enfermo en el convento de San Francisco, entre otras cosas, ordenó que si falleciere, su cuerpo fuera sepultado en la iglesia de él, y amortajado con el hábito y cuerda de su sagrada religión. Mandó a sus albaceas que dieran 200 reales al padre guardián de San Francisco para lo que fuera necesario al monasterio.
Testamento de Isabel de la Paz, vecina de Jalapa, natural de la nueva Veracruz, viuda, mujer que fue de Lucas Cardeña Malpica, hija legítima de Pedro Márquez y de María Ana de la Paz, vecinos que fueron de los reinos de Castilla.
José de Castro, vecino de Jalapa, uno de los dueños del ingenio San Sebastián Maxtlatlán, se obligo a pagar a Doña Josefa de San Miguel, vecina de la ciudad de México, viuda albacea de Juan Hidalgo, curadora de sus menores hijos, 235 pesos de oro común de resto de 440 de que le hizo alcance el dicho Juan Hidalgo en el ajustamiento de cuentas que hicieron, en esta forma: 117 pesos y 4 tomines dentro de dos meses, después que halla llegado la flota de los reinos de Castilla, y los 117 pesos y 4 tomines restantes, cuando se despache dicha flota.
Don Teobaldo de Gorráez y Viamonte, en nombre de su madre Doña Gracia María López de Eraso [Haro], pidió al Reverendo padre Guardián del Convento de San Francisco de Jalapa, Fray José de Ayala, reciba en depósito el cuerpo de su padre el Maestre de Campo Don Francisco de Gorráez y Viamonte para sepultarlo en la iglesia de dicho convento, y que cuando los familiares del difunto lo dispongan, puedan sacar su cuerpo o sus huesos para trasladarlos a uno de sus entierros en el reino de Castilla.
Testamento de Diego Gómez Limón, vecino de la provincia de Tlaxcala, hijo legítimo de Bartolomé Domínguez y de Catalina Méndez, difuntos, vecinos que fueron del pueblo del Castillejo, reinos de Castilla.
El Alférez Don Juan Ruiz Fernández, vecino de Jalacingo, hijo legítimo de Don Toribio Ruiz Fernández y de Doña Catalina Rodríguez Balesas, difuntos, vecinos que fueron del pueblo de Requejo, jurisdicción de la Villa de Reynosa, Arzobispado de Burgos, reinos de Castilla, dijo haber heredado algunos bienes de los dichos sus padres, y por hallarse al presente con bastante caudal para sustentar sus obligaciones; y considerando la cortedad en que se pudieran hallar sus sobrinos, hijos de sus hermanos, fue su voluntad que su hermano el Bachiller Don Antonio Ruiz Fernández, cura propietario de Requejo, distribuya entre sus sobrinos y su persona, 3000 reales de vellón y otros bienes de menaje de casa, que le cupieron por herencia.
El Lic. Don Francisco Martínez Carralero, cura beneficiado del partido de Jalacingo, dio su poder cumplido en primer lugar al Reverendo Padre Fray Juan de la Concepción, su primo, de la Orden de San Agustín, conventual en el Convento de Nuestra Señora del Pópulo de la ciudad de Sevilla, en los reinos de Castilla, y por ausencia, al Reverendo Padre Fray Juan Martínez Pimentel, su primo, que de presente ignora donde es su sentencia, religioso de la Orden de Santo Domingo; y por la de ambos, a Don Luis Gerónimo Pastor, agente de negocios en el Real Consejo de Indias, y a cada uno in solidum, para que representando su persona, parezcan ante el Rey Nuestro Señor y supliquen en su Real Consejo, le sea concedida la merced que fuere servido en esta Nueva España. Y siendo hecha dicha merced, pidan los títulos y demás despachos necesarios para su aprehensión.