Don Lucas José Barradas, vecino del pueblo de Jalapa, con poder que le otorgó Antonio Paredes, Reverendo Padre de la Sagrada Religión de la Compañía de Jesús y quien fue Rector del Colegio de San Ildefonso en este pueblo, vende a don Tomás Borro, vecino de este pueblo, un pedazo de solar de 16 ½ varas de frente y de fondo, linda al norte con paredes que tocan a don Juan de Quiñones y Calle Nueva en medio, al oriente con casa y solar de don Alonso Fernández y casa y solar de don Antonio de Campo, al sur con el callejón que llaman Beatriz López y casa y solar de Javier López, y al poniente con casas y solar de Juana Núñez, dicha venta la hace al precio de 132 pesos.
CALLE NUEVA
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Don Bartolomé Salvo, vecino del pueblo de Jalapa, Teniente Reformado de Milicias, con poder que le otorgó a su favor don Alonso José Fernández, vende a don Manuel Bañares, vecino de este pueblo, un solar cercado de piedras que mide 22 varas de frente y 34 varas de fondo, el cual contiene un jacal de rajas, teja y cerca de piedras, linda al norte con la Calle Nueva y casas que fueron de María de Acosta, al oriente con la Calle Nueva, casa de Nicolás de Ortega, y casa que fueron de Esteban Mojica y hoy son de José de Castro, al sur con casa y solar de don Antonio de Campo y al poniente con casa de los herederos de don Tomás García, en la cantidad de 500 pesos.
Don Joaquín Cardeña, vecino de este pueblo de Jalapa, con poder especial que le otorgó don José de Amacosta, vecino de la Ciudad de Puebla, vende al Bachiller don Antonio Álvarez de Guzmán, Clérigo, Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles y vecino de este pueblo, una casa y solar que mide 17 varas de frente, la cual linda al sur con la Calle Nueva, casa y solar del citado don José de Amacosta y casa y solar que fueron de don Alonso Fernández, que hoy pertenece a don Manuel Bañares, al oriente con solar que fue de María de Acosta y que hoy es de los herederos doña Ana María de Iglesias, al poniente con solar que fue de Juan Camacho y que hoy es casa de doña Juana Núñez, en la cantidad de 600 pesos de oro común, con réditos del 5%, donde el comprador pagara solo 200 pesos de contado restando 100 pesos que serán a favor de la Cofradía de las Ánimas del Purgatorio de esta parroquia, realizándose el reconocimiento de un pago de 30 pesos anuales al mayordomo don Juan de Quiñones.
Doña María Luisa Urriaga, de esta vecindad, otorga poder especial a don Ángel Narciso de Ochoa y Ortega de esta vecindad, para que en su nombre y representación pida y tome cuentas a don Domingo Nogueira, también de esta vecindad, de los productos que han entrado en su poder y corresponden a los alquileres de la casa de su propiedad que llaman la Colorada, situada en esta villa, en la calle Nueva, esquina que da vuelta al callejón del Síndico, por todo el tiempo que ha estado a su cargo la administración de ella. Y si para la liquidación de dichas cuentas, se ofreciere contienda de juicio se presente ante cualquier tribunal y cualesquier jueces y autoridades, haciendo todos los actos, agencias y diligencias que se requieran hasta su conclusión.
JOSÉ IGNACIO JIMÉNEZ PÉREZ, ESCRIBANO NACIONALDon Manuel de Salazar, vecino de la Nueva Veracruz, dijo que, en uso del poder especial, que en esta villa le confirió doña Cristobalina Peña, otorga que ha recibido del presbítero don Narciso, doña Martina, doña María Dolores y don Lorenzo María de Olartegoechea y Acosta, de esta vecindad, como hijos legítimos y sobrinos de doña Gertrudis Micaela y de doña María de Jesús Rodríguez de Acosta, hermanas difuntas, la cantidad de 1 734 y medio pesos en reales. Cuyos 1 000 pesos primeros, son los mismos que les suplió el finado don Mateo Lorenzo Murphy a las Acostas a premio corriente, para levantar desde cimientos la casa de que adelante se hará mención y de cual otorgaron escritura de obligación y reconocimiento, en esta villa ante el presente escribano el 8 de febrero de 1810 con hipoteca de una casa en la calle Nueva de esta villa, con los linderos que se mencionan en esta. Y como el expresado Murphy cediese en pago mayor cantidad a su constituyente, así este principal como todos los réditos que desde su imposición adeudaban y de ello le otorgó escritura en la Nueva Veracruz a 9 de febrero de 1821. Por lo tanto, estando satisfecho del principal y el resto del monto de réditos, les otorga a dichos herederos de las Acostas cancelación y finiquito en forma.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINODoña María Teresa Cardeña, vecina de Jalapa, viuda y albacea del difunto don Bernardo Quijano, nombrada de mancomún con don Francisco García Puertas, y don José de la Fuente, en nombre del referido don Francisco otorgan que venden a don Diego Leño, reciente avecindado en Jalapa, una casa en la calle Nueva, con la que hace frente al norte, al oriente linda con casa de la Cofradía de las Ánimas, al sur con un callejón que llaman de Quiñones, y al poniente con otro callejón. La vende por 1, 700 pesos; 1, 200 que ha recibido la otorgante y 500 que tiene la casa sobre si a censo redimible pertenecientes a la obra pía que fundó don Antonio Primo de Rivera.
Doña María del Carmen Varón de Welsh, esposa legítima de don José Welsh, otorga poder especial a don Juan [Mauricio] Jones, residente en la ciudad de México, para que en su nombre pueda hipotecar especial o generalmente los bienes de la relacionante, que son los siguientes: una fábrica que se halla comenzada, situada en tierras de la propiedad de doña María, a inmediaciones de esta población; una casa baja de cal y canto, situada en la calle Nueva, con el número publico cinco; y un rancho situado en el pueblo de Coatepec.
FRANCISCO FERNÁNDEZ Y AGUDO, JUEZ RECEPTORDon Bernardo Sayago, de esta vecindad, dijo que es dueño de una casa marcada con el número uno, de edificio bajo, cubierta de madera, ladrillo y teja, situada en este suelo en la calle Nueva, con la que hace su frente al norte y del otro lado casa que hoy es del presbítero don Félix María Ruiz y casa de los herederos de don José Ignacio Pavón y Muñoz; por el costado del oriente linda con casa de Nuestra Señora de los Dolores; por el poniente con un callejón que del de Quiñones atraviesa para dicha calle Nueva y del otro lado casa que fue de don Gregorio Ochoa, hoy de don Juan Ignacio Saldaña y Bonilla; y por el costado del sur con casa alta y baja de doña María Francisca Fernández. Cuya deslindada finca, la hubo por donación que le hizo doña María Josefa Morales de Argüello, por escritura otorgada en esta ciudad el 29 de diciembre de 1835. Y es la misma que con el permiso del señor gobernador de este Departamento, librado el 2 de abril del presente año, sacó para enajenar por medio de una rifa pública, convocada por el Periódico Jalapeño, fijando la suma de su actual valor en 4 200 pesos, divididos en 2 100 acciones de a 2 pesos cada una. Asimismo, dijo que habiéndose expedido los billetes y fijado el día 25 de septiembre pasado para celebrar el sorteo, se anunció al público que este se verificaría en los corredores de las casas consistoriales a las once de la mañana, extrayéndose del globo todas las bolas numeradas, hasta que quedase la última que sería la agraciada con la casa. Y el día 25 de septiembre tuvo esta oferta su cumplimiento bajo la presencia del señor alcalde primero interino, habiendo salido uno por uno todos los números hasta quedar el último, resultando ser el número 374, en consecuencia, dicho señor alcalde lo declaró agraciado y dueño legítimo de la finca, como aparece el certificado que por la misma fecha dirigió a este oficio público. Y habiendo presentado don Dionisio José de Velasco el billete del citado número y el poder otorgado en la ciudad de Orizaba por don Felipe Carrau, tenedor de esta acción. Resta solo formalizar a favor del citado don Felipe la correspondiente escritura, por lo tanto, don Bernardo Sayago otorga que le enajena, cede y traspasa la finca ofrecida en dicho sorteo, bajo los linderos que quedan sentados.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANO NACIONAL PÚBLICO INTERINODon Bartolomé Salvo, vecino de este pueblo, por poder que tiene de don Antonio Fernández del Campo, otorga que vende a don Francisco Prudencio Cruzado, vecino de la Nueva Veracruz, una casa en 2, 000 pesos, la cual se ubica en la Calle Nueva con la que hace frente al oriente y del otro lado la casa que llaman de raqueta, al sur linda con callejón de Quiñones, por el fondo al poniente con solar que fue de Tomás García y al norte con casa de herederos de don Manuel Bañares.
Doña María Salomé Pérez Mora, vecina de esta villa, en virtud del poder para testar que su difunto esposo don Manuel Allén le concedió en esta villa; otorga que ordena su testamento en la siguiente manera: declara que don Manuel Allén falleció bajo dicho poder recíproco, el doce de junio y la noche del trece sepultado en la capilla de San Francisco. Declara y manda que se paguen 4 reales a cada una de las mandas forzosas y acostumbradas. Declara que aquel contrajo matrimonio con ella, habrá unos treinta años poco más o menos, en la Nueva Veracruz, de donde eran vecinos, y durante dicho matrimonio no procrearon hijos legítimos ni naturales. Ítem expresa porqué así fue su voluntad, que él percibió 300 pesos de dote de huérfana que le tocó por suerte de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario, de aquella ciudad y 1 129 pesos con 3 y una cuartilla de reales de su haber hereditario por muerte de sus padres. También declara, que sus bienes consisten en esta casa que fue de su habitación, la tienda que hay en ella, obstruido su comercio en razón a su dilatada enfermedad; tres casas bajas en la calle del ganado; dos continúas en la calle Nueva, otra en la segunda cuadra de la calle Real que nombran mesón de San Antonio, entre otros bienes que se mencionan en el acta; asimismo, advierte que las fincas reportan todos varios gravámenes. Declara que por sus libros, cuentas y papeles se deducirá el estado de su casa y dependencias activas y pasivas, que manda que se cobre las unas y se satisficiesen las otras. Declara que la nombra por su albacea fideicomisario y tenedora de sus bienes; y en el remanente que quedare la instituyó por su única y universal heredera por no tener ascendentes ni descendentes.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO Y REAL INTERINO