Don Simón Peña, don José María Peña, doña María Gertrudis Peña y doña María de Jesús Peña, la tercera viuda de don Nicolás González y la última doncella, mayor de veinticinco años, libre de tutela y ajena administración; todos hijos y herederos del finado don Pedro José Peña; dijeron que por fallecimiento de su padre, les quedaron unas viviendas cubiertas de teja, ubicadas en su respectivo sitio, que por el lado del oriente tiene 32 varas igual por el poniente; por el norte 55 varas y otras tantas por el sur, según consta de los títulos de adquisición con que hubo ese fundo su difunto padre. Los comparecientes tienen resuelto vender las referidas viviendas con el sitio en el cual se hayan ubicadas y tienen designado, sea por el frente que es al sur en la calle que sale del puente nombrado de Lagos para el aguaje de Techacapa, 22 varas y por el fondo 36 y media varas, lindando por el oriente con el resto de sitio que les queda a los vendedores; por el poniente con casa de las señoras Liconas. Por tanto, otorgan que venden al Presbítero don José Policarpo Rodríguez las 22 varas de frente y 36 y media de fondo del sitio que queda deslindado, con las explicadas viviendas que en él se hayan ubicadas, el cual se haya libre de gravamen, todo en precio de 400 pesos. Finalmente, estando presente el Presbítero don José Policarpo Rodríguez otorga que la acepta, tal como se haya extendida.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO NACIONAL Y PÚBLICO INTERINOAGUAJE DE TECHACAPA
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Doña María Josefa Barradas, originaria de esta ciudad, hija de don Francisco Barradas y doña Juana Hernández, difuntos, ordena su testamento en la forma siguiente: manda ser sepultada en la manera que disponga su albacea. Declara es viuda de don Domingo González, de quien le quedó un hijo que hoy tiene 25 años, nombrado José Mariano. Señala que ambos no llevaron bienes algunos al matrimonio. Declara por únicos bienes, la tercera parte de la casa que habita, situada frente al aguaje de Techacapa. Nombra por heredero, a su hijo José Mariano González y Barradas, y por albacea y tenedora de sus bienes, a su hermana doña María Margarita Barradas, viuda.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANOMaría Antonia Cuevas, vecina de esta Villa, viuda de Manuel Ballesteros, vende a José María González, de esta misma vecindad, un pedazo de solar eriazo ubicado en la calle que de la de San Miguel baja para la de los Berros, el cual mide 21 varas de frente hacia el poniente, con dicha calle en medio; y por el fondo, hacia el oriente, linda con el caño y barranca por donde corren los desagües de Techacapa, hacia la espalda del cuartel de la villa; por el norte con solar que fue de Clara Amaya; y por el sur con casa y solar de Miguel Tejada. Lo vende en precio de 140 pesos.
María Magdalena, José María y Petra Montiel, vecinos de esta Villa, hermanos y herederos de su madre Rita Rosalía Domínguez, otorgan que venden a Felipa Amador, viuda, una casa de paredes de edificio bajo, ubicada en al Callejón de la Acequia, y es el que atraviesa de la Calle Real frente al aguaje de Techacapa para la de San Francisco de Paula y Puente del Alcabalero, al poniente linda con casa y solar de Agustín Marín hasta lindar con casa de ejercicios o ya sea de San Ignacio; al norte linda con casa de los herederos de Santiago de Ana y al sur con solar cercado de la casa de José María Peña, cuya casa fabricó su madre en terreno que Felipe Montiel, su hermano político, le donó en 1804. La venta la hacen en 500 pesos que les ha pagado.
El Alférez Agustín Velázquez como principal, e Isabel López Ruiz Matamoros, su tía, como fiadora, dijeron que María Rodríguez, viuda que fue de Juan Martín de Abreu, impuso 200 pesos de principal a censo redimible sobre una casa ubicada en la Calle Real a favor del Convento del Señor San Francisco de este pueblo, cuyo principal tiene redimido el Regidor Luis de Monterde y Antillón, de la Orden de Santiago, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, por haber entrado en posesión de la casa y el principal se haya en reales efectivos en poder de Diego de la Torre Arnate, Síndico actual del Convento, con quien tiene ajustado el recibirlos a censo redimible pagando los réditos del 5% en cada año y en su virtud otorgar escritura a favor del Convento. De esta forma, imponen a favor del Convento y en su nombre al Síndico actual, 10 pesos de oro común de censo en cada año que cargan sobre todos sus bienes, especialmente sobre un solar ubicado en este pueblo y una casa de pared con techo de teja que colinda con el aguaje que llaman de Techacapa, por otro lado con solar de Juan Rodríguez, con solar de Juana Agustina, y por otro lado con solar de indios. Asimismo hipotecan lo referido por el que pagarán 5 pesos en julio de este año y los otros 5 al cumplimiento el 14 de febrero del próximo año.